Escuelas de Ballet

Las escuelas  de ballet, ahora abiertas totalmente tanto a hombres como a mujeres, son instituciones formalizadas por personas que aman este tipo de danza como una expresión personal o grupal de las más claras manifestaciones llenas de belleza. Son instituciones que parten del sentido básico de considerar al cuerpo como un todo dentro de las posibilidades más hermosas de imaginación y de plasticidad, conjugándose a la vez el sentido del orden y de la pasión. Forjan en sus practicantes un sentido tal del movimiento que ha hecho que el arte se reivindique totalmente del formalismo y le deje un amplio espacio a la unicidad y practicidad de lo hermosamente planeado con el baile y la dedicación.

En cierto modo, un practicante de ballet tiene el sentido de pertenecer al arte por el arte, a una erudición del movimiento que parece tan diáfana y volátil que parecen alcanzarse los sueños sobre una tarima. De manera que hay que tener una especial sensibilidad para la práctica profesional de ballet, y también contar con ciertas habilidades físicas para poder conseguir el punto ideal en donde el talento y las imágenes encantadoras se unen en una sola distinción. Por lo pronto, antes de poder tomar el primer nivel o el primer curso de ballet propiamente dicho, se debe de tener en cuenta que hay que pasar por una serie de pruebas especiales para poder determinar lo que un curso profesional de ballet puede entregar. Por cierto, la capacidad de poder hacer parte de un grupo que practica esta danza está íntimamente relacionada con unos factores físicos que se consideran fundamentales como por ejemplo la capacidad de salto, la flexibilidad en el abierto y cerrado de piernas, la habilidad de poder pararse en las puntas y ante todo, la capacidad de sentir la música para poder estar a tono con el movimiento del cuerpo. De otro modo, es muy difícil que pueda llegarse a hacer un bailarín o una bailarina de ballet, siempre y cuando se pueda suplir con esfuerzo y dedicación las habilidades que no han sido heredadas o adquiridas naturalmente. En efecto, el poder sincrónico del ballet entendiéndose como una danza que tiene unos puntos muy definidos de quiebre y de postura que deben ser cumplidos a rajatabla, demuestra a su vez la importancia de la disciplina en este aspecto.

Esto es algo que por lo general tratan de enseñar en pleno derecho la educación profesional de ballet, por lo que se entiende que las clases y los módulos pueden ser muy severos en ocasiones. Ahora, en cuanto se trata de población infantil, por ejemplo, hay casos específicos en donde la enseñanza de esta danza resulta mucho más teórica en el sentido de ir acondicionando a los pequeños hacia ciertos movimientos especiales. Porque los niños están empezando a hacer un grupo de edad muy importante dentro de esta actividad, teniendo en cuenta que en ciertos casos algunas personas integrantes del personal médico recomiendan el ballet y otras actividades de este tipo para poder mejorar la motricidad en ciertos casos en donde los niños y las niñas pueden tener problemas de postura o de estabilización. El ballet profesional por lo general viene dividido en cinco módulos particulares: iniciación a la historia, posturas básicas, giros, saltos y entrenamiento.

Por cualquiera de estas empiezan muchos profesores y muchas profesoras de ballet, pero en el término general se considera que lo más recomendable es iniciar precisamente en las posturas básicas que ayudarán a una mejor comprensión del ballet como una danza completa y especial. Luego de esto según el interés y también capacidad del entrenador o la entrenadora, se puede discutir si los saltos y los giros se pueden enseñar de una manera combinada o bien de forma separada, de manera tal que sea más fácil para el alumnado el poder asimilar los distintos movimientos. La primera opción pretende ahorrar un poco más de tiempo, pero resulta más difícil de seguir por parte de muchas personas puesto que como en el caso de la teoría, a veces son tantos los conceptos que hay que aprender que en definitiva pueden en vez de crear un interés hacia el baile defenestrarlo o rebajarlo.

Las escuelas profesionales de ballet insisten en la necesidad de poder limar asperezas técnicas entre los practicantes con el único objetivo de brindar un mayor soporte en cuanto a la adecuación técnica y práctica que esta danza debe tener como tal. En definitiva, es una incorporación interesante y de mucha importancia para el arte clásico.