Conocimiento experimental en las escuelas profesionales de diseño gráfico

Para la imaginación artística, el concepto de profesionalización le puede parecer tan extraño que prácticamente son polos opuestos, porque ponerle valor profesional a una obra artística es como tratar de definir el límite entre los sueños en estado onírico y la realidad. De esta forma, las instituciones de arte o bien meramente técnicas que se encargan de la enseñanza del diseño gráfico, procuran que la profesionalización no sea un mérito o un concepto muy buscado, sino que solamente si ha de subsistir, sea sólo en términos educativos en cuanto al nombre, más de no de capacitación directa. Claro que hay unas escuelas profesionales de diseño gráfico que sí cumplen con esta regla en general, de manera que tenemos a dos clases de instituciones bien diferenciadas en este aspecto.

Las primeras son las eminentemente formadas en institutos de bellas artes, que no reciben por lo general un apoyo gubernamental, sino que casi siempre lo hacen con las ganas y el empuje de gente que con sus recursos, ha logrado mantener un nombre dentro de este ámbito educativo. Las otras se emplean sobre todo en el concepto publicitario y muchas veces, “artificial”, que supone el concepto de un diseño gráfico, moldeándolo ya no a los linderos propios de la fantasía, sino a los cánones que imponen ciertos ritmos publicitarios. Entre uno y el otro, si existe tal vez un espacio para el adjetivo “profesional”, es porque tal vez el significado de la palabra límite en este aspecto también puede desconocerse. De modo que el rótulo de institución profesional de enseñanza de diseño gráfico, puede obedecer tal vez a lo siguientes parámetros definitorios.

La inclusión de estas instituciones o centros formativos dentro de las nuevas tecnologías está inmersa en la catalogación de lo profesional del diseño gráfico en estos tiempos que corren, y por lo tanto compete el uso directo de computadores u ordenadores con programas especiales que sirven para la definición de nuevos dibujos, formas originales o utilización de tonos y colores de cierta intención manifiesta. El estudio del color como una forma de atraer a los clientes y de las formas que les parecen más familiares y fáciles de captar a las personas para que puedan acceder a un determinado producto o servicio. La positiva interacción que existe entre un tipo de letra que perfectamente se puede diseñar o diagramar y que causa un efecto importante en el público que lee un determinado mensaje. Las mil y una formas que puede alcanzar una expresión artística personal mediante el uso de comparaciones con otros modelos gráficos publicitarios famosos, etc.

Por lo nombrado, parece que la profesionalización del diseño gráfico tiene que ver mucho directamente con el entorno publicitario, porque ahora las formas de vender óptimas están mucho más que antes arraigadas a las imágenes. Los módulos que entregan las escuelas descritas en esta última parte se preocupan por crear debates especializados en ciertas materias que analizan profundamente por ejemplo, porqué cierto dibujo causa más impacto que el otro, o porqué se ha escogido un determinado color y un determinado tipo de letra, o a qué se debe que ciertos trazos en las líneas parecen tener más importancia que otros. De todo esto se encargan en gran medida los mismos estudiantes, que así mismo pueden interiorizar mejor sus procesos educativos que si contarán con la guía muchas veces no pedida de un orientador en este caso.

La función entonces del diseño gráfico profesional, se insiste tal y como se ha insinuado aquí, está casado con la era del retoque digital, los procesos de selección de matices a través de la flecha del mouse, y en fin, una serie de posibilidades que al parecer estarían inconclusas si definitivamente no se usase el computador. Palabras más, palabras menos, la virtualización en este caso es un importante ingrediente para la profesionalización o “profesionalización” del diseño gráfico, tal y como lo quieran asimilar, y parte del concepto mediático que ha puesto al computador y a la publicidad como dos conceptos inseparables dentro de esta concepción educativa tan particular. De modo que no hay un concepto que pueda enmarcar todo lo que se dice profesional en el diseño gráfico, porque ni siquiera las instituciones que brindan esta materia se ponen de acuerdo al respecto. Y a pesar de todo, las escuelas profesionales de diseño gráfico se preocupan mucho por respetar los linderos de la imaginación de cada estudiante, procurando que cada uno de ellos se fortalezca definitivamente dentro de su estilo, y pueda transmitir el poder de su imaginación creativa.

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